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Todos los días pasaba por aquella calle. No era mi calle, ni quiera era una calle que me pillara de paso, pero es que en el numero de 4 de aquella calle había una preciosa tienda de juguetes, de las antiguas, de esas que ya casi no quedan en Madrid.
El escapare de la tienda era una pasada, los escaparatistas o los dependientes, no se bien quien, habían llenado el escaparate de peluches, casi 10 metros de largo por 4 de alto que tenia el escaparate, y de arriba abajo todo lleno de peluches de todas clases y colores, ositos, patos, ovejitas, vacas, pingüinos, burritos, tigres, leones, cerditos,... toda la fauna terrestre estaba allí representada y en todos los colores imaginables.
Cada mañana desviaba mi marcha a propósito para ver aquella tienda, casi me sabia de memoria la posición que cada peluche ocupaba en aquella fantástica pecera. Un día que me sobraba un poco mas de tiempo me dedique a contar los peluches que había de cada clase, 22 patos, 15 ovejitas, 15, tigres, 12 leones, 2 pingüinos.... Y de pronto mi mirada se quedó fija en el peluche colocado en la esquina superior derecha, al ladito de la vaca 24, y el pingüino 2, ¡¡¡pero como no me había dado cuenta antes!!! Era un UNICORNIO... pero si no había unicornios antes, pensé extrañada, ¿de donde había salido aquel??, Mire de nuevo dentro del escaparate, minuciosamente, pues sí, no había otro. Bien mirado no era el mejor peluche, ni mucho menos se le veía tan nuevo, mas bien se podía decir que tenia una mirada un tanto triste... ¡Que raro!, pensé, estoy segura que antes no había unicornios porque por mucho que miro y remiro no veo ningún otro.
A partir de ese momento cada vez que pasaba por la tienda, solo tenía ojos para aquel Unicornio. Lo primero que hacia cuando llegaba al escapare era dirigir mi vista a la esquina superior derecha, al lado de la vaca 24 y el pingüino 2, para mirar mi unicornio. Lo veía ahí, con su cuerno un poco torcido y pensaba, "un día de estos voy a comprarme ese unicornio, no puedo dejarle ahi"..."un día de estos me lo llevo a casa, como sea".
Hoy me he decido y he salido de casa dispuesta a que el unicornio fuera mío, no podía seguir viéndole allí encajado en la esquina derecha, al lado de la vaca 24 y el pingüino 2, con sus ojitos tristes pidiendo un humano que le abrazara y le acariciara. Llego al escaparate miro para arriba y, el corazón me da un vuelco... "¿Dónde esta mi unicornio?, no estaba, había desaparecido, allí seguía la vaca 24 y el pingüino 2, pero mi unicornio había desaparecido. El corazón se me encogió, entré como una flecha en la tienda y le pregunte a la señora que había al otro lado del mostrador:
- Perdón yo quisiera saber si tiene Vds. un peluche, un unicornio que estaba colocado en la esquina superior derecha del escaparate, un unicornio blanco,.
- Ah el unicornio, pues si teníamos solo uno y lo acabamos de vender ahora mimo..
- ¿¿Lo han vendido??, casi grite, desesperada.
- Pues sí, me dijo la señora, mirándome extrañada, pero si quiere pásese mañana que ya habremos recibido una nueva partida de esos peluches.
- No yo quería ese, el que estaba colocado en la esquina superior derecha al lado de la vaca 24 y el pingüino 2.
La dependienta ya no me miraba extrañada sino con cara de miedo al ver la desesperación que tenia en mi cara.
- Pues lo siento, ¡¡¡mire ahí esta la niña que lo ha elegido!!
Me giré en redondo dispuesta a arrebatar mi unicornio a la niña a cualquier precio. Y no pude. Delante de la una maquina transparente mi unicornio estaba siendo rellenado de suave pulmón, recobrando todo su esplendor y belleza, era precioso. A su lado una bonita niña miraba ilusionada como el unicornio iba cobrando vida.
Me acerque despacio para oír que le estaba diciendo una simpática j y joven dependienta.
- Mira, elige una mariposa, un corazón, y una chapita, de esos tres cubos.
- Tenga, le alcanzo la niña, tras unos momentos de indecisión.
- Muy bien, pues ahora vete metiéndolos dentro del unicornio pero dandoles un beso, primero a la mariposa, para darle vida, luego el corazón, para darle amor y por ultimo piensa en un bonito nombre para escribirlo en la chapita, y que siempre venga a tu lado cuando lo llames....
La niña con los ojos brillantes por la emoción, fue haciendo lo que la dependienta le iba diciendo. Al final el peluche estaba totalmente terminado y era el más bonito de todos los peluches de la tienda. La niña recibió el peluche de manos de la dependienta y se quedo abrazándolo y acariciándolo amorosamente. Ya era suyo, era su Unicornio, ella le había dado la vida. En ese instante la niña se dio cuenta de mi presencia, me miro y me sonrió con el Unicornio firmemente abrazado y apoyando en el su cabeza.
No tuve mas remedio que girarme y desandar mis pasos, aquel unicornio había encontrado a su verdadera amiga, a su perfecta compañera de juegos, era feliz. Y yo me marché saltándoseme las lágrimas, pero antes de abrir la puerta del establecimiento me giré, volví donde la niña y agachándome un instante le dije:
- ¿Me puedes decir cómo lo has llamado?
- Felicidad.
Ya en la calle, con el ruido de los coches y el frió de la mañana empecé andar... ¡¡Felicidad!!, si era un nombre perfecto para un unicornio, y me alegre por ellos dos, al fin y al cabo que mejor que aquella niña para hacer feliz a mi unicornio.
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que bello!!!!!
Gracias, realmente precioso.
¿nunca te he dicho que tienes madera de escritora y que me encanta leerte? (Comment this)