Me he enamorado de nuevo
Si, me he enamorado de nuevo.
Desde el momento en que la vi en la calle, espigada, guapa como ella sola, con su vestido granate y beige, con una cintura de vértigo, con dos extremidades de locura, … sus ojos, grandes, relucientes, que me miraban fijamente como diciendo, “venga, no seas tímida, lánzate, cogeme hazme tuya, aquí, ahora, en este mismo instante. No tengas miedo al rechazo“….
Ahí estaba ella, parada en la acerca con la piel reluciente, y yo solo tenia ojos para ella, no veía nada mas, no había nadie a mi alrededor, solo ella y yo, el tiempo se había detenido de pronto, parecía como una película pasada a cámara lenta, con solo dos protagonistas.
Con los sentidos aguzados, hipnotizada por el su brillo, me fui acercando a ella lentamente, saboreando el momento, fijando mi mirada en la suya, sin querer parpadear por miedo a que en el parpadeo desapareciera. No me importó que Miel estuviera a mi lado, ni que me estuviera hablando; no la oída, ni siguiera sentía su presencia, yo solo tenia mirada para ella…
Al estar a su altura no pude reprimirme, levanté la mano y la acaricié, pase mis manos por todo su cuerpo sintiendo un escalofrió de placer, le pase la mano por su contorno acariciando cada una de sus curvas, de sus recovecos, y juro que la sentí temblar, la sentí que era mía, sintiendo que estábamos totalmente conectadas… Desde ese momento, ya nada fué igual.
No se en que momento empecé a oír la voz de Miel, que aparecía en el aire flotando lentamente, intentando penetrar en mis oídos, en mi mente, …. “Dark que se nos hace tarde …” “¿tarde?” repetía yo esa palabra sin sentido en ese momento dentro de mi mente, ¿y que me importa llegar tarde a no se donde?, pronuncié desde la mudez de mi cabeza…
Al final, el hechizo se rompió y a regañadientes le quité las manos de encima, tocando en el ultimo instante su cuerpo con las yemas de mis manos… y empecé andar alejándome de ella sin querer mirar atrás porque sabia que si lo hacia no podria dejarla, sabia que lo abandonaría todo por ella, mi vida, mi mujer, mis amigos, mi trabajo,… todo.
Miré a Miel, suplicante, diciéndole con mi mirada, “déjame, déjame sufrir un poco mas. No me arranques todavía de sus brazos”.
Miel mirándome con ojos llenos de lastima me dijo: “lo se Dark, pero ..¿de verdad crees que merece la pena?. ¿No ves que es mucho mas joven que tú, que ya no tienes edad para vivir semejante aventura“, “no importa“, le dije a Miel, “yo se que me desea tanto como yo a ella. “Déjame vivir esta pequeña locura, la última, luego, prometo que volveré junto a ti, como siempre lo he hecho, enamorada únicamente de tí”.
Miel ya no me contesto más, apretó el paso continuando su camino y yo, como siempre, la seguí, pero esta vez dejandome el corazón roto en miles de pedazos esparcidos por la acera…
Os dejo una foto que saque de ella a hurtadillas para que comprendáis mejor todo mi dolor…
