CRIA CUERVOS
Por eso no tengo mas remedio, (jijijij, como si realmente me costara), que cotillear el mundo virtual de los blogs de los demás en general y el de Mari Pili, en particular (espero maestra que me sepas perdonar). Pues bien queridas, no dejéis de pasaros por él porque esta vez la niña se ha superado y nos ha colgado un video que, jajajajajaja, no os digo mas, me han hecho regresar al hospital de nuevo a que me vuelvan a coser por que se me han saltado todos los puntos de golpe… ¡¡¡¡¡¡En fin, que dura es la vida de
la Mirona!!!!.
La verdad es que no se que me pasa, porque cuanto menos debo mirar, mas miro y más peco -de pensamiento claro, no de obra-, que una todavía no esta repuesta de su achates. Cuando era niña bastaba con que mi madre (la ejerciente) me dijera no mires para que, como un resorte, mirara, lo que suponía que, automáticamente también, tropezara con un banco, una farola o cualquier otro tipo de mobiliario urbano.
Pues el tiempo ha pasado y yo sigo como mi vicio de mirar (otro vicio mas que sumar a lo del café y los libros) y con iguales o parecidos resultados. Me explico: Salgo de paseo con mi churridragona, mi contraria en lenguaje coloquial, y claro miro, miro y remiro aun a sabiendas de que no debo hacerlo, pero… es superior a mi. Se me cruza una mujer y automáticamente la miro, luego mi cerebrito bien entrenado en la materia la descarta o no, según los casos, pero de mi mirada no se libra.
También hay ocasiones que, debido a mi natural despiste, alguna se me escapa viva (lo que no sucede muy a menudo, claro), y entonces siento un pellizco o un empujón de mi dragona o algo por el estilo, y claro debido a la sorpresa tiendo a tropezar y chocar, con el mobiliario público (ahora ya mas moderno y mas duro, por cierto), como cuando era pequeña.
- Eiiiii, ¿pero que he hecho ahora yo?-, pregunto dolorida e indignada.
- Mirar a esa-, es la rapita respuesta de Miel,
- ¿Pero a quien?, pregunto sorprendida intentando buscar con la vista al objeto de mi supuesto pecado.
- A la del tatoo que acaba de pasar, no creas que no te he visto-.
- Pero si esta vez no me he percatado de nada-, exclamo a la par dolida por el golpe y por habérseme escapado una con tatoo.
- Pues por las otras veces que te me has escapado-, dice Miel triunfante y muy puesta de razón.
Total que del golpe no me libra ni Dios, y ya lo dijo quien lo dijo, “Cría fama y échate a dormir”, ¡¡¡¡que verdad tal grande es… y que dragona mas descreída tengo como si yo le hubiera dado motivos alguna vez, por favoooor!!!!.